Una estructura puede seguir funcionando y dejar de ser la estructura adecuada.
Los emprendedores rara vez llegan con un diagnóstico estructural. Llegan porque la empresa cambió, se acerca una decisión importante o algo que antes era sencillo ahora requiere demasiadas explicaciones.
Reconocer antes de recomendar.
La excepción se volvió rutina
Una solución que debía utilizarse una sola vez se ha convertido silenciosamente en práctica habitual.
La pregunta razonable del banco
El banco plantea una pregunta razonable, pero explicar la operación o la relación requiere a varias personas.
El próximo contrato importante
Nadie tiene del todo claro qué empresa debe firmar, por lo que la conveniencia o la cuenta bancaria disponible empieza a decidir.
La oportunidad que no espera
Aparece una oportunidad importante y la empresa descubre que debe entender acuerdos antiguos antes de que la dirección se sienta cómoda avanzando.
Buenos asesores sin una respuesta común
Cada asesor entiende su parte, pero el emprendedor sigue sin una respuesta clara sobre qué debe hacer la empresa.
Una decisión antigua todavía condiciona las nuevas
Una entidad, cuenta o acuerdo creado hace años por una razón sensata sigue influyendo en las decisiones después de que el negocio haya cambiado.
¿Sigue encajando la estructura actual con la empresa?
Una llamada inicial puede aclarar si conviene una revisión más profunda y cuál sería el siguiente paso adecuado.
